7/7/07

Hoy hace dos años que el Reino Unido se estremeció. Como en Madrid en 2004, como en Nueva York en 2001, todos contuvimos la respiración por unas horas. Hoy hace dos años del mayor atentado terrorista de la historia. La repercusión de aquel ataque fue brutal. La sensación de vulnerabilidad e indefensión también.

No vivi el 9/11, ni el 11M pero si sufrí en mis propias carnes el 7J. Yo trabajaba en Liverpool St. En una oficina en los edificios colindantes a la estación. No me enteré de la bomba hasta pasado un buen rato de la detonación. Llevaba desde las 8 trabajando. El tren que exploto a su entrada a Liverpool Street era de la Circle Line, pero la radio aseguró durante al menos dos horas que se trataba de la siempre concurrida Central Line. Mi hermano pasba ese verano en Londres para mejorar su inglés y tenía que ir en el metro a la hora de la explosión y pasar por allí. Había mucha confusión y los teléfonos móviles no funcionaban.

También un amigo cogía esa línea a esas horas. Pero el aviso por mail desde su trabajo. Llamé a mi compañera de piso cuando las líneas fijas volvieron a funcionar. Me dijo que mi hermano no pudo haber tenido tiempo de llegar a Liverpool St. Había habido retrasos desde las 9 de la mañana y el tenía que hacer un cambio de línea pero, la verdad, es que no sabía a qué hora había salido. Pasaron más de tres horas hasta que ella lo localizó Le habían evacuado en Stepney Green, dos paradas antes de llegar al tramo de Aldgate East, donde detonaron el tren. Afortunadamente, como casi siempre, iba tarde a clase.

El sol volvió a salir el 8 de julio y volvimos a ir en metro. Mirando cada bolsa suelta, cada mochila. Confieso que una vez me cambié de vagón. Por racista. Porque vi a un tipo de origen musulmán con un maletín que no dejaba de mirar en su interior. Era hora punta. Las cinco de la tarde. Y me fui dos vagones más atrás.

Supongo que son cosas del pánico propio de esos días. Había mucha tensión y mucha policía. Tanta que el día 23 me invitaron a punta de pistola a enseñar qué carajo llevaba yo en una bolsa de basura negra por medio de la estación de Liverpool St . Solo era café para la máquina del trabajo que había cogido de otra empresa del grupo porque se nos había acabado. Pero me dieron otro buen susto. Que te apunten a la cabeza el día después que la policia asesina a un brasileño inocente es una experiencia que no recomiendo a nadie.

Han pasado dos años y estamos en las mismas. He vuelto al Reino Unido y la amenza vuelve a ser máxima. Se vuelven a desalojar estaciones, se vuelve a sentir esa tensión ambiental y se vuelven a ver cientos de policias en cada estación prinicipal de metro. Al final, y ojala me equivoque, dará igual... Pero como decía, hay que pasar página y no pensar en que, muy posiblemente, antes o después habrá más sietes de julio sino en que cada vez que esto ha ocurrido la sociedad: americana, británica o española, ha reaccionado.

Y siempre magistralmente. Siempre haciéndonos sentir orgullosos. Con sus manifestaciones, su vuelta a la rutina, su solidaridad. Ha dicho no al terror y si a la lucha. Pero a una lucha sin armas...

PD// Ya se que hoy es día 9 pero por culpa de la medicación (bueno, mejor dicho, de los mareaos que me provocaba) que estaba tomando, no pude publicar el día 7...

5 comentarios:

Mara | 10 de julio de 2007 a las 4:23

Uf, yo tampoco he vivido de cerca ninguna de esas fechas... pero me imagino que la impotencia y el miedo deben ser indescriptibles. Qué pena. En fin, sólo queda mirar para adelante no? Ybueno, tú de lo tuyo como estas? mejor?
Besitos Al!

Anónimo | 10 de julio de 2007 a las 4:43

No deja de sorprenderme la solidaridad de las personas, precisamente de ciudades tan grandes y aparentemente tan individualistas.
Lastima que tengan que pasar cosas asi para que reaccionemos con solidaridad

Presionado | 10 de julio de 2007 a las 10:06

Es por nuestra (vuestra) seguridad. Si te pegan un tiro, como al brasileño, dicen que es un daño colateral en favor de un bien mayor, y encima a todo el mundo le parecera bien.

Anónimo | 10 de julio de 2007 a las 15:24

Se de lo que hablas, yo viví el 11M, creo que no lloré más en la vida, kizás cuando asesinaron a Miguel Angel Blanco..el 11M pasaban por Atocha, mi prima, tía, amigos universitarios y mi novio..hubo suerte yno afecto a nadie conocido. Fue admirable como dices la solidaridad de otras ciudades y países, así como de los ciudadanos que donaron sangre en masa.
Que te mejores.
bessos
pd: yo me bajo en atocha, yo me quedo en madrid

Joan | 12 de julio de 2007 a las 11:57

denke me ha quitado las palabras. A todos nos dan igual los demás y, en general, cada uno mira por sí mismo, pero cuando ocurren estas cosas, es como una unión tácita.

Saludos